Máscaras

Y todo para luchar contra los mismos sonidos, para creer en las palabras y soñar a ser leídos con respeto. Hagámoslo, por lo menos hasta que el silencio nos lleve por otros caminos.

domingo, 30 de mayo de 2010

Verde


Quizá nacieron en otro país, en el mundo de la naturaleza, en el medio de la maleza impenetrable y, a la vez, tan pura y transparente. Sí, son de ahí. Verdes como nunca nadie lo pensó, como nunca nadie lo esperaba. Verdes.
Los ví y me los lleve, está todo acá, al lado mío. No quise, te juro, no; ¿Pero uno puede negar un regalo?¿Puede uno sentir tanto y dejarlo pasar? No. Asi que los recibí, enserio, no quise, pero sí.
...Y ahora son como todos los demás, dejaron su color en mi todo.
Quizás te hablan cuando dormís o te hagan llorar cuando nadie te ve, quizás te griten y los calles, o me llamen y los lastimes. Seguro que sí.
Porque el verde se fue conmigo, está conmigo y para que vuelva, tendrías que volver vos. Lo sabe tu mundo, las malezas y tus ojos.

Reencuentro

Y cuando te vea, después de haber sido tuya hasta la piel, después de haberme llevado lo límpido de tus ojos, sé que nos negaremos a devolvernos las almas. Ambos siempre sabremos que así, intercambiadas, nos dan un motivo para sonreír cuando pasamos por esos lugares que sellaron lo que fue y no fue.

Armándonos en sorpresas

Y aprenderemos a sorprendernos todos los días por los inesperados, a reírnos de la torpeza del ayer y del acertijo del mañana. Estoy segura que lo lograremos. Vamos a romper esas cadenas que nos atan a lo esperable, a lo equilibrado y a la mansedumbre. Y todo para callar y remitirnos a asentir por las sorpresas de cada minuto, por las sonrisas que nos regalan y se instalan en nuestra frente, para seguir esparciendose por el mundo.

jueves, 27 de mayo de 2010

Todo lo que significa

Me niego a sentirte como se sienten todos los enamorados de nuestra época, en nuestro tiempo. Decididamente vos sos especial, o fuiste. "Distinto" quizás, o más de lo mismo con pocos meses para darme cuenta de lo contrario. Y por eso, le digo "no" a la tendencia homogeneizadora, a cavar mi propia foza junto a los cuerpos calcinados por tanta pasión, enjaulados en su mismo arrepentimiento, descuartizados por entregar tanta materialidad corporal.
Me niego hoy y siempre. No voy a envolverte en simplezas, no voy a mancharte con las mentiras de morir por amor, de vivir sudoroso o temblar ante la presencia. No, no y no.
Vos fuiste más que eso. Fuiste un esfuerzo, una contrapartida. Fuiste el despliegue de matorrales que inspiran, que naturalizan, que devuelven orígenes. Te convertiste en guía y camino, en dilema y solución. Fuiste una extensa cadena montañosa, la transparencia del Nilo y el sol del desierto... Resquebrajaste, irrumpiste, perturbaste, y todo con la paz que tu voz llevaba, una tranquilidad inmersa en las nubes, en la dulzura de tu sonrisa, en los juegos que una vez dejamos de jugar. Fuiste alimento, fuiste ansiedad. Fuiste el futuro y sos presente aquí y ahora.

Ojalá seas pronto un pasado -o nunca habrá mañana.

Discordancia temporal

Digámoslo asi:
Ella era una típica contemporánea, el pelo en rodete, los ojos delineados, la desconfianza en la cara y los pocos kilos de la moda, tan común que hasta a veces se creía especial. Una mujer que, aburrida de tanto presente, construyó una máquina del tiempo y llegó a la edad media. Jugó un rato, gastó su tiempo, río un poco... y en esos campos que hoy ya no existen, conoció su desdicha: un hombre alto, diurno, ¿con calzas?, típico de la época, tan común que se creía extraordinario.
¿Por qué la desdicha? Era esclavo.
Ella tuvo que volver a su tiempo, a su rutina, a sus ansias de ser distinta. ¿Él? El se quedó en el medioevo, por supuesto - hay deberes humanos que nuestra mente no sabe derrumbar, ni aunque desfallezcamos por cumplirlos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Un adiós más

Y aunque quiebre mi mente en busca de algún artificio que me haga olvidarte, sé que siendo astilla o terciopelo, igual te querría. Pena de mi, de mi cara hacia el mundo, de la mueca que cae de costado por sentirte lejos. Triste la respuesta ante tu ausencia. ¿Tanto significó?
Y la peor forma de recordar tus ojos, ese verde con el que empezó todo, esa primera vista, esas verdades, ese "no" rotundo y el beso, ¿tu beso?¿mi beso?, el beso. ¿Tanto significó? atreverme a decir que si, no quiero.
Pero si, tanto significó. Tanto. Y todas estas realidades todavia te reviven, te juegan riendote de mis giros, de mis hormigas, de mis regalos; te sostienen como marioneta indomable; hacen su oración conmigo en las noches, para que alguien nos escuche, para que algo se interponga entre tu boca y mi frente, mis manos, tus brazos, el color de tu piel.
Tanto significó, sí. Tanto.
...Y hoy, mirando atrás, quisiera haberte hecho más feliz, quisiera haberte abrazado por más tiempo, quisiera haberte dedicado más noches, más verdades, más miradas. Más.
Pero opacando los deseos de un no ser y viendo mi realidad, sé que me cubro de malezas a la hora del amor para ahuyentar, para cuidar, para evitar, y con esas murallas construyo un olvido inquebrantable.
Serán los últimos versos que te sollozo, los últimos minutos que me permito regalarte, para después arrepentirme. Y es que para que los ojalases de mis "más" no quiebren mi todo, tendrías que estar acá. Y no es. ¿Tanto significó?.

Un adiós más, sumado a tu lista, quemalo junto a los otros que ensaye alguna vez.

Rayo

Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.
Monterroso, Augusto
El rayo que cayó dos veces en el mismo sitio

Borrador

El chasquido del fósforo sobre el costado de la caja resonó como una bomba en el silencio de la habitación vacía. La punta del cigarrillo estalló en la penumbra y el humo azul dibujó abstracciones en el aire. Cuando todo estuvo dispuesto, el conocido rasguito de la lapicera sobre el papel comenzó a contar la historia.

Seis horas más tarde supo que sería imposible. Arrugó el papel y lo tiró por la ventana. Él tan solo quería decir que cierta noche, un tal Honesto Martínez encendió un cigarrillo y cayó en la cuenta de que estaba solo.

Llanos, Daniel
Borrador

Cuestión de opciones

Y cuando olvidar empieza a ser una buena opción, nos damos cuenta que aprendemos de las elecciones que tomamos y que hay caminos que nos resquebrajan la dulzura... a esos preferimos que se los coma el tiempo.

Volver al sol

Hollywood esta desierto, tengo que volver al sol...
Seru Giran


Vení, vení, sentate acá, que la abuela tiene una gran historia que contar. Una aventura entre un don nadie que escapaba de su vida y una señorita que brillaba más que el sol.
No me acuerdo cómo terminó todo, creo que nunca terminó.
Lo que sí sé es que la muchachita perdió la luz un día, una semana, un mes... pero al final la recuperó, como todo en la vida.
Volvió al sol.

Bellaca

Excéntrica, comía lo que a nadie le gustaba, vestía las ropas de su abuela, jugaba juegos de hombre y nunca lloraba, jamás. Los pobres perros mojados que se enamoraban de ella eran como veneno: los ponía en un vasito, les daba unas vueltas sin sentido y los tiraba a la basura para que no la lastimaran demasiado.
Un día un tipo la quiso domar, el pobre se bailó un tango, le cantó una canción. Casi casi que la poseyó... Qué pena, no pudo.
Era bellaca como ella sola, sin dudas.

Cadáver


Hasta que no vemos el cadáver, no creemos que murió. Hasta que no sentimos la rigidez, le dedicamos una lágrima y palpamos el frío de sus ojos, no nos permitimos decir adiós. Lindas maneras de negarnos ante lo indeseable.
Debe ser por eso también que los muertos se ocultan bajo la tierra, para obligarnos a creer que volveran a ella y no nos acecharán por el resto de nuestras vidas. Es todo una gran mentira, eso se sabe.
Qué útil sería poder ver los cadáveres de nuestros sueños, de nuestras tristezas y de ese amor que nos dejó esperando como Penélope y por fin enterrarlos al lado de nuestra niñez, de nuestros años locos y quizás, de nuestro futuro.

Lugares comunes de nuestra seudo-identidad nacional

Como todos los aniversarios, se acercaba a la retacería de su amiga y luego de contarle las historias que sólo a ella le importaban, se llevaba los tres metros de bandera "celeste como el cielo y blanca como la libertad" - eso decía. Se cantaba todo el himno, le ponía un lazó al perro y la escarapela brillaba en su pecho. Escribia algún poema lleno de ideales, se acostaba y dormía, llena de un gran placer nacionalista.
(...)
A la mañana se levantaba y, como todos los demás días del año, prendía la tele, le dedicaba una triste mirada de resignación, subía a su auto, quizás agredía a alguno de sus vecinos y pasaba las demás horas trabajando al servicio de alguien que nunca le prestó el oído. Llegaba a su casa, pensaba en lo hermoso que sería salir de ese chiquero de país y se acostaba, con alguna esperanza revoloteando en sus sueños.

martes, 25 de mayo de 2010

Conciencia intelectual

"El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra."
Rodolfo Walsh

Atajo

Y desde ya, las vueltas de la vida son tan complicadas que a veces no me dan ganas de pensarlas y decido tomarme ese atajo hacia lo desconocido y lo irreal.
Solo para reír un poco más y comprender un poco menos.