Y aunque quiebre mi mente en busca de algún artificio que me haga olvidarte, sé que siendo astilla o terciopelo, igual te querría. Pena de mi, de mi cara hacia el mundo, de la mueca que cae de costado por sentirte lejos. Triste la respuesta ante tu ausencia. ¿Tanto significó?
Y la peor forma de recordar tus ojos, ese verde con el que empezó todo, esa primera vista, esas verdades, ese "no" rotundo y el beso, ¿tu beso?¿mi beso?, el beso. ¿Tanto significó? atreverme a decir que si, no quiero.
Pero si, tanto significó. Tanto. Y todas estas realidades todavia te reviven, te juegan riendote de mis giros, de mis hormigas, de mis regalos; te sostienen como marioneta indomable; hacen su oración conmigo en las noches, para que alguien nos escuche, para que algo se interponga entre tu boca y mi frente, mis manos, tus brazos, el color de tu piel.
Tanto significó, sí. Tanto.
...Y hoy, mirando atrás, quisiera haberte hecho más feliz, quisiera haberte abrazado por más tiempo, quisiera haberte dedicado más noches, más verdades, más miradas. Más.
Pero opacando los deseos de un no ser y viendo mi realidad, sé que me cubro de malezas a la hora del amor para ahuyentar, para cuidar, para evitar, y con esas murallas construyo un olvido inquebrantable.
Serán los últimos versos que te sollozo, los últimos minutos que me permito regalarte, para después arrepentirme. Y es que para que los ojalases de mis "más" no quiebren mi todo, tendrías que estar acá. Y no es. ¿Tanto significó?.
Un adiós más, sumado a tu lista, quemalo junto a los otros que ensaye alguna vez.