Un recuerdo de esos lugares paradisíacos que están sólo dentro nuestro. Quizás no sea perfecto el mar, ni las montañas... o quizás ni existan esas cosas, tal vez sólo es un campo, unas casas y las personas que uno piensa que quiere. Pero es el paraíso. Un paraíso por la paz, por soñar que esa sea la rutina.
Están dentro nuestro, compartidos, pero dentro nuestro.... y soñamos con volver a ellos para endulzarnos con los olores de las flores.
No existen, estoy segura. Los construimos.

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