Salí de acá, inminencia de un futuro cuestionado. En tu recorrido, llenate de suspiros, recorré mi sangre y salí por mis labios, por mis manos, por mis uñas; pero, te lo ruego, alejate y no vuelvas hasta el día en que el cántaro se llene de seguridades.
Por favor, quiero respirar mi aire sin sudar por tu llegada.
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