Quiero escribir dos líneas. Sólo eso, dos. Un minúsculo verso que te traiga hasta acá, que te envuelva, que te entrelace conmigo y no deje que los malos augurios de la humanidad nos separen esta vez.
Dos líneas que contengan todos tus dolores y los conviertan en un desenmascaramiento, en la ineludible verdad de nuestros cuerpos.
Sólo dos líneas, para que sientas esta transformación que se gesta en mi, que nace y va creciendo, después de haber sido capullo tantos años; para que puedas ver con tus ojos hermosos, escuchar y saber que las olas siempre están y que el viento las provoca, pero existe la playa para dejarlas morir.
Dos, sólo dos, que se convierten en mil declaraciones de un amor imposible y me sueñan extrañandote, extrañandonos... y deseando que al fin podamos ser libres.
Dos líneas que contengan todos tus dolores y los conviertan en un desenmascaramiento, en la ineludible verdad de nuestros cuerpos.
Sólo dos líneas, para que sientas esta transformación que se gesta en mi, que nace y va creciendo, después de haber sido capullo tantos años; para que puedas ver con tus ojos hermosos, escuchar y saber que las olas siempre están y que el viento las provoca, pero existe la playa para dejarlas morir.
Dos, sólo dos, que se convierten en mil declaraciones de un amor imposible y me sueñan extrañandote, extrañandonos... y deseando que al fin podamos ser libres.
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