No voy a ningún lado. ¿Logros? No recuerdo. Me quedo acá deshidratándome por un amor sin fronteras que inundó mi desierto de agua y se quebró la pierna con sus verdades. ¿Coraje? Lo dejamos en una noche. ¿Pasión? Siempre.
Doy vueltas en círculos al rededor de tu nombre. ¿Dormir? Soñandonos. ¿Reír? Sólo depués de desenfocar la realidad, de verla difusa, llena de colores que no tiene, de pétalos que cayeron y nunca más van a volver a ser. ¿Olvidar? Nunca me enseñaron.
A veces doy un paso adelante y te lo consagro, lo rezo mil veces y lo lloro otras mil. ¿Seguir? No. Me quedo acá, sentada, dejándome caer en los brazos de nadie, saboreando las sonrisas de nadie, consolando el llanto de nadie, regalandole miradas a nadie.
¿Extrañar? Eso no se pregunta. Lo dicen los ojos.
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